Matemáticas en la escuela: otra mirada desde la educación popular y crítica

Existe un paradigma que debemos romper tanto en el proceso de enseñanza como en el del aprendizaje de las matemáticas. Particularmente en la escuela, y esto va para quienes estamos estudiando o somos profesionales en matemáticas o una ciencia que las involucra directamente, y es que, varias personas tienen una percepción errónea de las mismas, creen que las matemáticas se limitan a hacer cálculos. Seguramente a muchos de nosotros nos hicieron contemplar esta ciencia de esta forma y tristemente muchos enseñamos como nos enseñaron, replicando este gravísimo error.

Sin embargo, cuando comenzamos a entender que realmente las matemáticas nos enseñan es a razonar lógicamente una situación particular, se inicia una discusión interesante sobre qué, por qué y cómo debería enseñarse matemáticas en la escuela. De hecho, esta es una invitación que le hago al lector de esta entrada, pues existen múltiples puntos de vista respecto de estas preguntas. Aunque si bien es cierto que hay varios enfoques pedagógicos que hacen frente a estas cuestiones, personalmente he encontrado respuestas en los pilares de la educación popular, una educación que nace desde, con, para y de la comunidad; una alternativa que articula el conocimiento matemático y la vida cotidiana, la incentivación de la organización colectiva y el estímulo de la creatividad y la capacidad de generar alternativas de solución a cualquier situación problema.

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Lo que más valoro de la educación popular, la educación crítica y que apunta muy bien en la enseñanza de las ciencias, es que se prevalece la formación de habilidades, mas no de contenidos, donde lo importante no está en qué tanto se enseñe, sino en el proceso de reflexión de lo que se está enseñando y aprendiendo. De nada sirve mostrarle a una persona una serie de pasos a seguir para resolver un problema, si ella no es consciente del porqué de cada paso. Por este motivo, la educación popular hace un llamado al rol del profesor, pues este debe ser un guía y un intermediario en el proceso de adquisición de conocimientos, de modo que su papel debe implicar la estimulación al estudiante a pensar críticamente, a cuestionarse el porqué de alguna acción, sin embargo, esto no se logrará si no se permite que exista un proceso de construcción y exploración por parte del alumno, si el docente se limita a enseñar una serie de cálculos repetitivos, generando un proceso de aprendizaje mecánico o si imparte conocimientos ya existentes que da por ciertos y que no deberían ser cuestionados.

En Colombia, existen muy pocas instituciones que enseñan bajo este enfoque de la educación, ya que no se encuentra regulada en el país. Aun así, se ha mostrado como una excelente alternativa para aquellas comunidades que, por sus complejas condiciones sociales, ya no pueden acceder a la educación formal. Una de estas instituciones es el Bachillerato Popular Memoria Viva, ubicado en el barrio Estrellita Norte en el sector El Codito, al norte de la ciudad de Bogotá. Desde hace más de 3 años me invitaron a hacer parte del proyecto de educación popular que hoy en día seguimos construyendo. En mi experiencia como profe de este lugar, la educación popular me ha demostrado que cuando se enseña desde la comunidad y desde su entorno que le rodea, se generan mentes más conscientes y críticas, no solo de los objetos matemáticos que se están enseñando y aprendiendo, sino de la vida en general, por tanto, la enseñanza de las matemáticas se convierte en una práctica social, que integra a la comunidad con los saberes de la ciencia.

 

Leidy Catherinne Sánchez Ascanio,
Estudiante de matemáticas.

Carácter Académico: Institución Universitaria. Personería Jurídica por Resolución 18537 del 4 de noviembre de 1981 del Ministerio de Educación Nacional. Institución de Educación Superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional (Art. 2.5.3.2.10.2, Decreto 1075 de 2015). Vigilada Mineducación.