La paz se siembra desde los semilleros

María Idaly Barreto-Galeano

Directora de Investigaciones

Fundación Universitaria Konrad Lorenz

 

En 2026, Colombia conmemora diez años de la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera[1]. Esta fecha nos invita a reflexionar sobre el camino recorrido, pero también a preguntarnos por las formas en que la educación y la investigación científica aportan a la construcción de paz.

 

En ese camino, la investigación formativa y científica cumple un papel fundamental. Los semilleros de investigación, las prácticas investigativas, los proyectos de aula y los trabajos de grado permiten que los estudiantes se acerquen progresivamente a la producción de conocimiento, formulen preguntas pertinentes, trabajen de manera colaborativa y analicen problemas reales desde sus disciplinas. Desde allí, la paz deja de ser una idea lejana o abstracta y se convierte en una pregunta compartida: ¿cómo podemos comprender mejor lo que nos ha pasado y cómo podemos aportar al país que queremos construir.

 


[1] Gobierno Nacional de Colombia y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo. (2016). Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Oficina del Alto Comisionado para la Paz. https://www.jep.gov.co/Normativa/Paginas/Acuerdo-Final.aspx


La paz como referente contextual

 

La paz hace parte del contexto nacional que habitamos, es además un referente cotidiano para comprender sus territorios, sus desigualdades y sus posibilidades de transformación. Por eso, acercarse a sus cifras, avances y desafíos resulta fundamental para una formación universitaria conectada con la realidad.

 

La implementación del Acuerdo Final es monitoreada por el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame[1], que hace seguimiento a 578 compromisos incluidos en el texto firmado en 2016. Ese seguimiento muestra que la paz es un proceso amplio, con avances, tensiones y tareas pendientes. También están los territorios priorizados por los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET[2]: 170 municipios, organizados en 16 subregiones, con cerca de 11.000 veredas y alrededor de 6,6 millones de habitantes. Son territorios donde la paz se relaciona con educación, infraestructura, participación, oportunidades, memoria, conectividad, trabajo y confianza institucional.

 

Estas cifras recuerdan que la paz también tiene que ver con la manera como se produce conocimiento sobre los territorios, se escuchan las experiencias de las comunidades, se organizan datos, se diseñan soluciones y se crean lenguajes comunes para comprender problemas complejos.

 


[1] Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz. (2025). Navegando las aguas de la paz: avances, retos y oportunidades en el octavo año de implementación. University of Notre Dame. https://peaceaccords.nd.edu/barometer/colombia-reports?lang=es

[2] Agencia de Renovación del Territorio. (s. f.). ¿Qué son los PDET? Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. Gobierno de Colombia. https://www.renovacionterritorio.gov.co/central-pdet/que-son-los-pdet


 

 

En este contexto, la innovación social aparece como otra forma de aportar a la construcción de paz. No se trata únicamente de crear nuevas tecnologías o productos, sino de diseñar respuestas pertinentes junto con las comunidades, fortalecer capacidades locales y transferir conocimiento para que los territorios puedan enfrentar sus propios desafíos. Un ejemplo de ello es el programa Hilando Vidas y Esperanza cuyo propósito fue mejorar la salud mental y el bienestar psicosocial de sobrevivientes del conflicto y comunidades afectadas por la violencia, promover la resiliencia social y comunitaria, impulsar el empoderamiento económico y fortalecer habilidades comunicativas para una cultura de paz[1].

 

Este tipo de experiencias muestra que la paz también se construye mediante procesos de innovación social: diagnósticos participativos, metodologías situadas, trabajo con liderazgos comunitarios, estrategias de cuidado, comunicación no violenta, fortalecimiento de redes y diseño de acciones con enfoque diferencial. Para la investigación formativa, estos procesos son especialmente valiosos porque enseñan a los estudiantes que investigar no es solo observar una realidad, sino también dialogar con ella, comprender sus recursos y participar responsablemente en la creación de alternativas. Por eso, cuando los semilleros se acercan a la paz, no lo hacen desde una sola disciplina. Lo hacen desde preguntas diversas: algunas nacen de las ciencias sociales, otras de la psicología, la comunicación, las humanidades, la educación, la ingeniería, la estadística, el diseño o la tecnología.

 


[1] Barreto-Galeano, M. I., & Santamaría-Uribe, L. M. (Eds.). (2025). Intervención y transferencia psicosocial en territorios de Colombia: Programa Hilando Vidas y Esperanza. Editorial ASCOFAPSI. https://doi.org/10.61676/9786289532487


 

Realidad virtual para acercarse a otras experiencias

 

En los laboratorios, la realidad virtual y la interactividad abren otras posibilidades para investigar y comunicar temas asociados con paz, migración y memoria. Las tecnologías inmersivas permiten crear escenarios donde los usuarios no solo reciben información, sino que se aproximan a una experiencia desde la presencia, la exploración y la interacción. Tal es el caso de entornos de storytelling en realidad virtual acerca de migración[1]. En la Konrad Lorenz, esta investigación analizó una experiencia inmersiva desarrollada en Unity, en la que los participantes interactuaban con historias de personas venezolanas migrantes en Colombia. El estudio, realizado con 212 estudiantes universitarios, encontró que factores como inmersión, presencia, agencia, usabilidad y experiencia de usuario influyen positivamente en el involucramiento de los participantes.

 

Más allá del resultado técnico, este tipo de investigaciones abre una pregunta clave: ¿qué ocurre cuando una historia social se cuenta en un entorno inmersivo? La realidad virtual no reemplaza el testimonio ni la experiencia vivida, pero puede convertirse en un recurso pedagógico y narrativo para acercar a las personas a realidades que muchas veces conocen solo de manera fragmentada. En estos laboratorios, programar, diseñar, evaluar y experimentar son acciones que se conectan con preguntas sobre memoria, empatía, representación y cuidado. Allí, la tecnología se vuelve una forma de explorar cómo nos relacionamos con las historias de otros.

 


[1] Avila-Garzon, C., Bacca-Acosta, J., & Chaves-Rodríguez, J. (2023). Predictors of engagement in virtual reality storytelling environments about migration. Applied Sciences, 13(19), 10915. https://doi.org/10.3390/app131910915


 

Las palabras también muestran el clima de una sociedad

 

Así como las narrativas digitales permiten contar historias, el análisis del lenguaje asistido por detección de lenguje automatizada permite comprender cómo una sociedad habla de la paz. Las palabras que expresan creencias y aparecen con más frecuencia, las emociones que se repiten, las asociaciones entre conceptos y los cambios en el tiempo pueden desvelar mucho sobre las esperanzas, temores y desconfianzas de una comunidad.

 

Un ejemplo reciente muestra narrativas de guerra y paz en las negociaciones con el ELN[1]. La investigación analizó respuestas de 1.290 personas de la sociedad civil colombiana en dos momentos, 2022 y 2023, para examinar cómo la orientación ideológica y la desconfianza política se relacionan con emociones y creencias frente al proceso de negociación. El estudio muestra que la forma de hablar sobre la paz cambió con el tiempo: al comienzo predominaban la expectativa y la esperanza, pero luego aparecieron con más fuerza la frustración, la inseguridad y la desconfianza. También evidencia que las personas encuestadas no narran la paz de la misma manera, pues sus palabras y emociones están atravesadas por sus posiciones políticas.

 

Este trabajo muestra que estudiar la paz también implica leer sus lenguajes desde el análisis de corpus, la clasificación automatizada de palabras, la identificación de patrones, la estadística textual y la visualización de relaciones entre emociones, creencias y posiciones políticas. En este punto, los semilleros pueden potenciar espacios donde las palabras se analizan con cuidado, los datos se organizan con rigor y las interpretaciones se construyen de manera interdisciplinaria.

 


[1] Barreto-Galeano, M. I., Rico, D., & Sabucedo-Cameselle, J. M. (2026). Narrativas de guerra y paz en negociaciones con la guerrilla del ELN. Psicoperspectivas, 25(1). https://doi.org/10.5027/psicoperspectivas-vol25-issue1-fulltext-3597


 

 

Semilleros para imaginar otros futuros

 

Los semilleros tienen una fuerza particular: permiten que los estudiantes entren temprano en contacto con problemas que importan. Allí una pregunta inicial puede convertirse en un proyecto, un proyecto en un prototipo, un prototipo en una publicación, una publicación en una conversación pública y una conversación pública en una nueva forma de mirar el país.

 

En temas de paz, esta posibilidad resulta especialmente valiosa. La paz requiere investigación, pero también sensibilidad, creatividad e imaginación. Necesita jóvenes capaces de escuchar con atención, formular preguntas pertinentes, trabajar con otros y reconocer que todo conocimiento tiene una dimensión ética. Desde la investigación formativa, esos aportes pueden tomar muchas formas: un análisis de datos, una experiencia inmersiva, una narrativa digital, un diccionario especializado, una encuesta, una cartografía, una entrevista, una plataforma colaborativa o una pregunta nacida en clase. Aunque los caminos sean distintos, todos comparten una misma intención: comprender mejor la realidad y aportar, desde el conocimiento, a la construcción de otros futuros posibles.

Carácter Académico: Institución Universitaria. Personería Jurídica por Resolución 18537 del 4 de noviembre de 1981 del Ministerio de Educación Nacional. Institución de Educación Superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional (Art. 2.5.3.2.10.2, Decreto 1075 de 2015). Vigilada Mineducación.
  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen