El fenómeno de El Niño 2026: qué es, cómo nos afecta y cómo podemos prepararnos
Publicado: el 21 septiembre, 2026 por Camilo Malaver / Konrad Lorenz
El fenómeno de El Niño ya está presente y, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. Los pronósticos más recientes señalan una probabilidad cercana al 100 % de que persista entre septiembre y noviembre de 2026 y entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
Más allá de conocer estas cifras, comprender qué significa El Niño es fundamental para prepararnos, tomar decisiones informadas y fortalecer nuestra capacidad de respuesta.
Desde la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, el conocimiento y la gestión ambiental también hacen parte de las herramientas para aportar frente a los desafíos asociados con la variabilidad y el cambio climático.
¿Qué es el fenómeno de El Niño?
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental y a cambios en la interacción entre el océano y la atmósfera.
Sus efectos pueden modificar los patrones de temperatura y precipitación en diferentes regiones. Sin embargo, El Niño no produce las mismas condiciones en todos los territorios. Sus impactos dependen de factores regionales y de otras condiciones climáticas.
¿Qué está pasando con El Niño en 2026?
La OMM confirmó en agosto de 2026 la consolidación del episodio de El Niño. En la región Niño 3.4, la anomalía de temperatura de la superficie del mar alcanzó aproximadamente +1,5 °C entre mayo y julio y +2,0 °C durante julio.
Los indicadores del océano y la atmósfera muestran que el fenómeno continúa intensificándose. Los pronósticos apuntan a que podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
La OMM estima una probabilidad cercana al 100 % de persistencia entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, por lo que las condiciones podrían mantenerse hasta principios de 2027.
¿Por qué es importante informarnos sobre El Niño?
Comprender este fenómeno permite diferenciar entre los pronósticos globales y sus posibles efectos locales, además de fortalecer la prevención, la adaptación y la gestión del riesgo.
La información confiable es especialmente importante porque la intensidad de El Niño no determina por sí sola la magnitud de sus efectos en una región específica. Para conocer las condiciones particulares de cada territorio es necesario consultar también la información de los servicios meteorológicos y climáticos nacionales y regionales.
Por eso, alfabetizarnos frente a los fenómenos climáticos significa pasar de la reacción a la preparación.
¿Qué podemos hacer desde la universidad?
Las universidades pueden contribuir a estos desafíos mediante la investigación, la educación, la innovación y el trabajo interdisciplinario.
Estudiar los fenómenos climáticos, analizar datos, fortalecer la educación ambiental y desarrollar soluciones tecnológicas son algunas de las formas en que el conocimiento puede convertirse en acción.
También es posible trabajar desde la propia gestión institucional, promoviendo un uso responsable de los recursos y fortaleciendo la capacidad de adaptación de la comunidad universitaria.
¿Cómo aporta la Konrad Lorenz?
La Fundación Universitaria Konrad Lorenz, desde su gestión ambiental, viene fortaleciendo e implementando medidas orientadas al uso eficiente de los recursos naturales y al consumo responsable de agua y energía, como parte de las acciones preventivas y de adaptación frente a fenómenos climáticos como El Niño.
Entre las acciones se encuentran:
- Uso eficiente del agua: promoción de buenas prácticas de consumo responsable e implementación de sistemas ahorradores de agua en las instalaciones.
- Uso eficiente de la energía: promoción de prácticas de ahorro y consumo responsable, junto con sistemas y tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia energética.
- Energías renovables: actualmente está en estructuración un proyecto para la instalación de paneles solares, como alternativa para fortalecer el uso de fuentes renovables.
- Caracterización energética: está proyectada para el próximo año una caracterización que permitirá identificar patrones y puntos de consumo y establecer oportunidades de mejora.
- Huella de carbono: también se proyecta la cuantificación de la huella de carbono institucional, con el propósito de establecer una línea base y orientar futuras estrategias de reducción y compensación.
- Educación y sensibilización: se continuará fortaleciendo la educación ambiental, la sensibilización y el uso eficiente de los recursos dentro de la comunidad universitaria.
Estas acciones se suman al papel de la Universidad como espacio de aprendizaje, investigación e innovación, desde donde es posible comprender los desafíos ambientales y construir respuestas frente a ellos.
El Niño también es una oportunidad para aprender
El Niño nos recuerda la importancia de comprender cómo funciona nuestro clima, reconocer que sus efectos varían según el territorio y prepararnos frente a escenarios cambiantes.
Informarnos es un primer paso. Usar responsablemente los recursos, fortalecer la educación ambiental y desarrollar conocimiento también son formas de aportar.
Porque cuando el conocimiento se conecta con las necesidades de nuestro entorno, puede convertirse en una herramienta para comprender, prevenir y actuar.




